Frecuencia Vivo · Episodio 2 · Las Lías
¿Por qué a veces trabajamos muy duro por algo y el resultado no llega como lo esperábamos? Con esa pregunta, Lía Correal y Lía Lopera abren el segundo episodio de Frecuencia Vivo. La conversación gira alrededor de la atención y la intención, dos capacidades que Las Lías describen como un «superpoder» para enfocarse, sostener un propósito y avanzar hacia lo que se quiere, vibrando bonito.
Desde su experiencia, comparten qué entienden por cada una, cómo las relacionan con el nacimiento del podcast y qué ejercicios utilizan para volver al foco cuando aparecen las distracciones. También presentan su experiencia con Healy y dejan una pregunta para acompañar el día a día: ¿dónde estoy poniendo mi atención y con qué intención lo estoy haciendo?
La atención y la intención como un superpoder
Para Lía Lopera, la intención y la atención son «los grandes superpoderes que tenemos para poder manifestar». Las compara con una varita mágica que permite concretar una situación y explica su relación desde la idea de que «la energía sigue a la atención».
En su mirada, aquello en lo que una persona concentra su atención tiende a crecer. Por eso invita a observar si el foco está puesto en la preocupación, en el miedo o en la frustración. Según explica, mantenerse concentrado en esas emociones lleva a atraer «más de lo mismo».
La intención, por su parte, señala la dirección: hacia dónde queremos orientar esa atención y qué deseamos que ocurra. Lopera insiste en expresarla con sencillez. Desde su perspectiva espiritual, «Dios y el universo» entienden las palabras sencillas, y parte de intencionar consiste en dar por cierta la situación que se desea: «Ya está listo, está OK».
Correal reconoce que distinguir ambas ideas puede ser difícil. Uno puede sentir que tiene la atención puesta en algo y, aun así, preguntarse por qué no logra lo que busca. Para aclararlo, Lopera utiliza una imagen cotidiana: una linterna.
La atención se parece a esa linterna, que puede estar prendida o apagada; la intención indica hacia dónde se dirige su luz. Si no tenemos claro qué queremos, tampoco resulta fácil orientar el foco. Como dice el adagio que recuerda Lopera: «El que no sabe para dónde va, termina en la casa del vecino».
Tener una intención definida permite, en su explicación, encontrar una dirección y sostenerla a pesar de los ruidos que aparecen alrededor. De ahí la importancia de preguntarse dónde está el foco y reconocer cuándo se está desviando.
El nacimiento del podcast como ejemplo
Para poner estas ideas en un contexto cercano, Las Lías hablan de la creación de Frecuencia Vivo. El podcast era un sueño que tenían desde hacía tiempo y que no se había materializado. Querían compartir lo que habían aprendido, vivido y practicado, pero entre ese deseo y la grabación hubo un recorrido.
Correal diferencia las dos partes del proceso: la intención era abrir el podcast; la atención tenía que ver con las acciones que realizaron para hacerlo nacer.
Recuerda que el año anterior habían grabado un piloto con el celular. Ese primer intento ya expresaba su deseo de entregar el material y abrir un canal para compartir herramientas. Más adelante llegó la posibilidad de grabar en un estudio de la Universidad de La Sabana, con el apoyo de su productora, Daniela.
Ambas agradecen ese acompañamiento. Para Lopera, Daniela ha sido un apoyo muy grande, y desde su fe interpreta esos encuentros como una manera en que «Dios va organizando sus fichas» y poniendo en el camino a las personas que deben estar.
También reconocen que durante ese tiempo la atención no siempre estuvo sostenida. Pasaron cosas, aparecieron distracciones y hubo momentos en los que el foco estuvo «un poquito disperso». El proyecto seguía siendo una intención, aunque no siempre estuvieran concentradas en él.
Estar grabando juntas les permite mirar ese proceso y compartirlo como ejemplo. Su deseo es entregar lo que conocen de una manera fácil de comprender y acompañar a otras personas a lograr lo que quieren. Correal lo expresa con una idea que resume el tono del espacio: «Es mucho mejor si lo hacemos vibrando bonito».
Reconocer cuándo nos salimos del foco
Antes de hablar de ejercicios, Correal señala algo que considera fundamental: darse cuenta. Para volver al propósito, primero hay que reconocer que la atención se ha desviado. Y eso, comenta, puede pasar muchas veces al día.
Lopera habla de los distractores, de los «saboteadores» y de esos ruidos que hacen aparecer la duda o la falta de confianza. Aunque la intención esté claramente definida, durante el día pueden surgir pensamientos como «eso no lo vas a poder lograr».
Frente a esas situaciones propone un anclaje de programación neurolingüística, al que llama un «botón de rescate». Lo presenta como una forma de regresar a una emoción positiva y al aquí y el ahora, recuperando la fe, la esperanza y la confianza en lo que se quiere conseguir.
Un anclaje para volver a la emoción de logro
El ejercicio que comparte Lopera comienza con tres respiraciones profundas. Después invita a visualizar lo que se quiere realizar y a involucrar los sentidos: sentirlo, verlo y escucharlo.
También propone recordar una situación en la que se haya experimentado un triunfo: un momento en el que algo que se deseaba se hizo realidad. La idea es conectar con esa emoción de logro y hacerla cada vez más grande, como repite durante la explicación: «Agrandarlo, agrandarlo, agrandarlo».
Mientras se sostiene esa emoción, se unen el pulgar y el índice y se repite: «Ya lo tengo, ya lo tengo». Lopera plantea asociar ese gesto con el sentimiento positivo que se acaba de evocar.
Después, cuando aparezcan la dispersión o los pensamientos que sabotean el propósito, propone volver a unir los dedos y repetir la misma frase: «Ya lo tengo». Ese sería el «botón de rescate» para regresar al estado que se practicó.
Correal recapitula el ejercicio para comprobar que lo entendió: reconocer el propósito o advertir que nos hemos salido de él, recordar con los sentidos un momento en el que nos sentimos ganadores y apretar el pulgar y el índice mientras se magnifica esa emoción de victoria.
Para Lopera, el sentimiento es una parte central del anclaje. Lo que busca con esta práctica es volver a una emoción positiva que ayude a situarse en el presente y en la confianza. Correal lo describe como «un hack para reprogramar tu cerebro», y Lopera vuelve a su imagen del botón de rescate que permite regresar a lo que se está proyectando.
Un cuadernito para reconocer los saboteadores
Otra herramienta del episodio es llevar una libreta pequeña para observar los pensamientos que aparecen durante el día. «Suena un poquito escuelero, pero funciona», comenta Lopera.
Su propuesta es escribir en rojo los pensamientos negativos que sabotean la intención y en verde los pensamientos positivos, como los de gratitud, paz o amor. Al registrarlos, explica, resulta más fácil reconocer cuáles son esos saboteadores y cuándo puede utilizarse el anclaje del pulgar y el índice.
Más adelante profundiza en la idea del cuaderno como un recurso de rescate, «como si fuera un botiquín». Si aparecen rabia, enojo, culpa o frustración, propone anotar las emociones y las palabras que una persona escucha o se dice a sí misma, y luego escribir cómo las cambiaría hacia algo positivo.
En esa explicación recuerda una frase que atribuye a Santa Teresa: «La mente es la loca de la casa». Para Lopera, la palabra tiene un papel importante al intentar orientar esa mente que se dispersa.
Correal suma una propuesta desde la ontología del lenguaje: por cada pensamiento negativo escrito en la libreta, poner tres positivos que lo reemplacen, en color verde.
Lopera recibe la idea con entusiasmo y la relaciona con «cambiar la polaridad»: pasar de patrones de pensamiento limitantes a otros que impulsen hacia algo positivo. Así, la libreta sirve para reconocer lo que se está pensando y trabajar en las palabras con las que se acompaña el propósito.
Cuando el resultado todavía no se da
Correal plantea una inquietud que puede surgir incluso después de practicar los ejercicios: ¿qué pasa si hacemos el anclaje, utilizamos el cuaderno, nos preparamos y el resultado no llega? Menciona el caso de los deportistas para ilustrar esa preparación que no siempre termina en el desenlace esperado.
Lopera responde desde su perspectiva que, en esas situaciones, la atención se ha desviado. Relaciona sostener el foco con conseguir fortaleza, serenidad, calma mental y coherencia, condiciones que considera importantes para avanzar hacia los resultados que se desean.
Correal conecta esa explicación con ideas de Joe Dispenza sobre bajar el ruido y enfocarse. A lo largo del intercambio mencionan también a Bruce Lipton, la epigenética y a Gregg Braden como autores y temas que relacionan con estas reflexiones.
Lopera alude al poder de la oración para encontrar coherencia y «calma en la tormenta», y menciona el efecto Isaías. Correal propone dejar ese tema para otro capítulo. Las referencias quedan así como parte de los saberes que alimentan su conversación y que desean explorar en el podcast.
El momento Healy y la búsqueda de coherencia
En el «momento Healy», Las Lías presentan su experiencia con el dispositivo al que se refieren como cuántico. Correal pregunta cómo lo utilizan, a nivel energético, para sostener la atención y la intención.
Lopera cuenta que para ella ha sido una herramienta «ganadora» y relaciona su uso con crear coherencia cuando el pensamiento se dispersa. Durante la conversación mencionan dos programas: «Coherencia» y «Claridad Mental».
Según explica Lopera, esos programas les ayudan a armonizar su campo físico y bioenergético y a encontrar claridad sobre lo que quieren. Correal describe ese proceso como una armonización entre la mente y el corazón, y lo vincula con mantenerse enfocada y orientar la intención.
En su explicación, Correal retoma lo conversado en el primer episodio sobre la vibración y afirma que los órganos también vibran a distintas frecuencias. Desde esa interpretación, considera el dispositivo «una llave» para permanecer en el aquí y el ahora, presentes en la intención.
Lopera comparte esa imagen y lo relaciona con trabajar de manera sostenida en la atención y la intención. Estas descripciones corresponden a la experiencia y a las explicaciones que ambas comparten sobre Healy durante el episodio.
Imaginar el futuro y revisar los paradigmas
La conversación sobre la intención lleva a Lopera a hablar de una manera de visualizar los resultados: trabajar «del futuro hacia el presente», dando por hecho aquello que se quiere lograr. Lo presenta como un cambio respecto a formas anteriores de abordar la línea del tiempo en programación neurolingüística.
«Me suena como una película», comenta Correal, quien propone dedicar otro episodio a esa idea. La reacción abre una reflexión sobre lo mucho que cambian las formas de comprender el mundo.
Lopera recuerda haber leído en los años noventa La tercera ola, de Alvin Toffler, y vincula ese recuerdo con la ruptura de paradigmas. Desde su experiencia, hablar de estos temas ya representa atravesar un cambio en su manera de pensar.
Correal también mira hacia atrás. Recuerda una época sin celulares e imagina lo que sería contarle a su «yo del 90» que en 2025 se hablaría de computadores cuánticos. Para ambas, esa distancia entre lo que conocieron y lo que ahora encuentran es un viaje impresionante.
Lopera cierra esa parte con una invitación a estar mentalmente abiertos a la revolución tecnológica y a los cambios que están viviendo.
Dónde pongo mi atención y con qué intención
Al retomar el tema central, Correal propone una pregunta que va más allá de observar qué estamos pensando: «¿En dónde estoy poniendo mi atención y con qué intención lo estoy haciendo?».
Lopera relaciona esa inquietud con la cantidad de información que recibimos. Habla del riesgo de quedar atrapados en una red de situaciones falsas o que no existen, y propone revisar qué se está escuchando y a qué se le está dando espacio.
«¿Y si sirve para mi intención?», añade Correal. Lopera complementa la pregunta: si esa información alimenta y permite dar lo mejor de sí.
El segundo episodio termina con la invitación a llevar estas herramientas al día a día: observar el foco, reconocer los pensamientos que dispersan y volver a la intención que se quiere sostener. Las Lías agradecen a quienes las escuchan, los invitan a suscribirse y a seguir el podcast, y se despiden con la expresión que acompaña su espacio: «Gracias por vibrar con nosotras». Sigue vibrando bonito.