Escuchar el cuerpo y reconocer lo que sentimos

Frecuencia Vivo · Episodio 7 · Las Lías

¿Por qué cambia nuestro cuerpo? ¿Qué sucede cuando sentimos que comemos lo mismo, pero el peso fluctúa o aparece esa sensación de inflamación? En el séptimo episodio de Frecuencia Vivo, Lía Correal y Lía Lopera comparten sus experiencias con el estrés, los cambios de peso y lo que llaman «inflamación emocional y física».

La conversación recorre la relación que ellas encuentran entre pensamientos, emociones y cuerpo, e incorpora prácticas de respiración, gratitud y observación del diálogo interno. También presentan su experiencia con Healy. El hilo que une el encuentro es una invitación a prestar atención a lo que sentimos y a relacionarnos con el cuerpo desde el amor y la conciencia.

Un tema que han vivido en carne propia

«Lo hemos vivido en carne propia», comenta Correal al presentar el tema. Habla de los cambios que aparecen con el tiempo y de esa sensación de que, después de atravesar distintas etapas, ya no resulta tan sencillo volver a los «gloriosos años» de los veinte.

Lopera relaciona su experiencia de inflamación y aumento de peso con momentos de mucho estrés. Correal recoge preguntas que escucha con frecuencia: «¿Por qué estoy reteniendo líquidos?», «¿será que son líquidos?» o «¿debo dejar de comer ciertas cosas?».

Para ambas, esas inquietudes forman parte de la búsqueda de armonía con un cuerpo que también cambia. En el episodio las abordan desde sus vivencias y desde la interpretación que hacen del vínculo entre las emociones y el bienestar físico.

Correal plantea que las emociones son energía y las vincula con frecuencias y vibraciones. Lopera alude a ideas que atribuye a Nikola Tesla y Albert Einstein para explicar esa mirada sobre el movimiento y la energía del universo.

Con la imagen de la sala de control de la película Intensamente, Correal describe cómo imagina la influencia de los pensamientos y las emociones en el cuerpo. Desde esa perspectiva, relaciona el estrés del trabajo, las relaciones y las presiones cotidianas con respuestas del organismo y con la sensación de acumular aquello que no se procesa.

El estrés no se vivió igual en sus cuerpos

Lopera recuerda que, cuando era joven, era extremadamente delgada. Su madre buscaba estimularle el apetito y le daba un medicamento con ese propósito. Las dos evocan aquellos preparados que recibieron durante su infancia y juventud.

Más adelante, cuenta Lopera, las exigencias del trabajo, la familia y los distintos roles que asumía como mujer coincidieron con un aumento de peso que después le resultó difícil bajar. Ella atribuye ese proceso a unos niveles de cortisol elevados.

Correal comparte una experiencia diferente. Recuerda que era inapetente y que, durante la época del reinado, alrededor de sus veinte años, llegó a pesar cuarenta y nueve kilos con una estatura de un metro setenta y cinco.

Aunque otras personas pensaban que estaba haciendo dieta, explica que no era así. Ella relaciona aquella delgadez con el estrés intenso que sentía y con la dificultad para retener lo que comía.

Al hablar de sus cuarenta años, dice haber llegado a un peso que considera ideal para sí misma, pero reconoce que mantenerlo se ha vuelto complejo. El intercambio muestra cómo ambas han vivido de manera distinta su relación con la alimentación, el estrés y los cambios del cuerpo.

La mente y el cuerpo también tienen un corazón

Lopera introduce una parte que considera indispensable en la conversación: el corazón y el sentimiento. Recuerda un curso que realizó su hija sobre coherencia del corazón y le pide explicar qué aprendió de esa experiencia.

Correal habla de la «inteligencia del corazón» y de la conexión que, desde ese aprendizaje, establece con el cerebro. Durante su explicación menciona las neuronas del corazón y propone la imagen de expandir ese centro por medio de la respiración.

La práctica que describe comienza al imaginarse sentada y llevar la atención al corazón. La invitación es inhalar y exhalar visualizando que la respiración ocurre desde esa zona, en lugar de concentrarse únicamente en la nariz.

También menciona un dispositivo que, según explica, permite observar el nivel de coherencia a partir de la actividad cardíaca. Ella relaciona esa práctica con bajar el cortisol y percibir las situaciones de otra manera, y cuenta que la combina con Healy.

Lopera recoge el sentido que le da a la coherencia con una frase: «Pensamos una cosa, decimos otra y sentimos otra». Desde su mirada, volver al corazón permite reunir esas dimensiones y conectar de forma más positiva con las personas y con lo que se vive.

Correal amplía la imagen al hablar de una relación entre mente, corazón y estómago o intestinos, a los que se refieren como un «segundo cerebro». Las explicaciones de este intercambio recogen la manera en que ambas entienden esa conexión.

Los cambios y los duelos que dejamos para después

Al hablar de la digestión, Las Lías mencionan la microbiota, los sistemas simpático y parasimpático y distintas molestias de salud. Correal también hace referencia a H. pylori dentro de ese intercambio. En su interpretación, el estrés y las emociones ocupan un lugar central en lo que están describiendo.

Correal propone una lectura del estrés como «duelos no resueltos». Lopera la relaciona con vivir en un entorno de cambios, caos e incertidumbre para los que no siempre nos sentimos preparados.

Durante esa reflexión, Lopera menciona un libro de Gregg Braden sobre la resiliencia desde el corazón. Para ella, desarrollar esa resiliencia tiene que ver con adaptarse a los cambios constantes del entorno.

Correal habla de sentirse «en duelo con nuestro presente»: no tener suficiente tiempo para lo que nos gusta, para nutrir las relaciones o para ser tan productivos como quisiéramos. También incluye la frustración de no poder hacerlo todo como lo habíamos imaginado.

Desde su perspectiva, postergar esas emociones puede convertirse en una «cadena cíclica». Lopera relaciona esa carga con irritación y desarmonía en el cuerpo, y ambas proponen prestar atención a lo que se ha ido guardando.

Correal lo conecta con experiencias que observa en sus clientes, especialmente en mujeres de treinta, cuarenta o cincuenta años que sienten que su cuerpo ha cambiado. Cuenta que, al trabajar emociones que habían dejado para después, ha observado cambios que considera positivos tanto en el peso como en otros aspectos de sus vidas. Lo comparte como parte de su experiencia de acompañamiento.

Una respiración acompañada de palabras de seguridad

Entre las herramientas del episodio, Correal retoma la respiración centrada en el corazón y añade la atención al diafragma. Describe el ejercicio como imaginar que se inhala desde el corazón y llevar esa respiración hacia la zona diafragmática.

Después propone sostener mientras se cuenta «uno, dos, tres, cuatro», exhalar y hacer una pausa. Durante ese momento invita a hablarle al cuerpo con frases sencillas: «Estás a salvo», «estás bien».

Para explicar por qué utiliza esas palabras, recurre a la imagen de un tigre persiguiéndonos. En su comparación, un correo electrónico que nos cayó mal o una discusión de pareja pueden sentirse en el cuerpo como una amenaza, aunque no haya un tigre real detrás.

La imagen reaparece al hablar del descanso: podemos estar en casa, listos para dormir, y seguir sintiendo que «el tigre te está persiguiendo». Correal propone acompañar seis inhalaciones y exhalaciones con las frases de seguridad y observar cómo se siente la experiencia.

Lopera suma una afirmación que utiliza cuando atraviesa emociones intensas: «Esto es pasajero, esto va a pasar». Explica que, durante el estrés, una situación puede parecer eterna, sin solución y cada vez más grande.

Lo compara con las sombras que se agrandan durante la noche. Repetirse que algo es pasajero es, para ella, una manera de tomar distancia frente al miedo, la frustración y la angustia. Las dos reúnen las frases del ejercicio: «Todo está bien», «estás a salvo», «esto va a pasar».

Gratitud y una revisión del día

Lopera propone reservar unos cinco minutos de gratitud antes de acostarse. Invita a repasar lo que ocurrió durante el día y, desde su fe, a buscar motivos para agradecer tanto en lo bueno como en lo difícil.

Correal pone el ejemplo de perder un avión y poder decir «gracias» aun cuando en ese momento no se comprenda lo sucedido. Lopera añade que no siempre sabemos de qué pudo habernos protegido una situación. Ambas lo expresan desde la confianza con la que procuran mirar sus experiencias.

Como ejercicio concreto, Correal sugiere nombrar cinco cosas por las que se está agradecido. También propone revisar los patrones de pensamiento: ¿qué pensé durante el día?

Lopera recuerda la libretica de episodios anteriores. El ejercicio consiste en escribir los pensamientos negativos en rojo y observar cómo darles un sentido positivo, esta vez en verde. Vuelve a llamarlo «cambiar la polaridad del pensamiento».

En esa conversación sobre el cierre del día, Lopera menciona además la costumbre de tomar una tisana o aromática antes de acostarse. Entre las que nombra están la limonaria, la lavanda, la manzanilla y la pasiflora, a las que se refiere como calmantes.

El momento Healy y Flora Amigable

En el segmento dedicado a Healy, Correal presenta el programa «Flora Amigable», de «El Poder del Tres». Las Lías lo relacionan con el tema digestivo, los intestinos y la inflamación que vienen conversando.

Correal describe la microbiota como un conjunto de bacterias que interactúan con distintas funciones del organismo. En su explicación menciona las funciones inmunológica y metabólica, además de la relación con el cerebro.

También atribuye algunos antojos a esas bacterias. Utiliza ejemplos cotidianos, como querer un postre de chocolate, Nutella o una Coca-Cola, para explicar su interpretación sobre la influencia de la microbiota en lo que deseamos comer.

Lopera, por su parte, atribuye al programa una acción sobre el ATP celular y afirma que puede «nutrir tus células hasta un 500 %». Esta cifra y los efectos que describen corresponden a las afirmaciones que comparten durante el episodio.

La conversación retoma el intestino como «segundo cerebro» y lo relaciona con neurotransmisores, serotonina y bienestar. Correal vuelve a los sistemas simpático y parasimpático y a la conexión que establece con el estado de ánimo.

El nervio vago como una autopista

Para ilustrar esa comunicación, Correal compara el nervio vago con una «autopista» que conecta el cerebro con los órganos internos. Dentro de su explicación, relaciona esa conexión con sentirse mejor, estar «más en la jugada» y observar cambios en los antojos.

Lopera menciona otros recursos de Healy que asocia con el nervio vago: un programa de composición o estructura del agua y otro que describe como dirigido a armonizarlo antes de acostarse.

Ambas hablan de combinar estos recursos con las prácticas compartidas durante el encuentro. Correal vuelve a la imagen del tigre para expresar su deseo de dormir con mayor tranquilidad. Estas descripciones recogen los usos y las explicaciones que Las Lías presentan sobre el dispositivo en la conversación.

El cuerpo merece ser escuchado

Al cerrar el episodio, Correal se dirige a quienes sienten que su cuerpo ha cambiado o que no logran comprender las fluctuaciones del peso. Les recuerda que no son los únicos que están pasando por esas inquietudes.

Desde la mirada que propone el podcast, invita a escuchar al cuerpo y a observar lo que se siente con amor y conciencia. Lopera reúne esa intención en una frase: «Tus pensamientos tienen poder, tus emociones tienen voz y tu cuerpo merece ser escuchado y honrado».

Las Lías animan a compartir el episodio con alguien a quien pueda interesarle y a visitar su página web, frecuenciavivo.com, para encontrar recursos adicionales. También invitan a la comunidad a compartir experiencias y hacer preguntas por sus canales de contacto.

Se despiden agradeciendo la compañía y repitiendo la expresión que da cierre a sus encuentros: «Gracias por vibrar con nosotras». Sigue vibrando bonito.