Frecuencia Vivo · Episodio 6 · Las Lías
«No vas a poder», «no es suficiente lo que estás haciendo», «algo malo va a pasar». En el sexto episodio de Frecuencia Vivo, Lía Correal y Lía Lopera hablan de esa «vocecita interior» que puede hacerse más fuerte cuando estamos agotados o no sabemos cómo rendir mejor. Su conversación invita a reconocer cuándo una preocupación se convierte en un patrón repetitivo y a explorar maneras de cambiar el diálogo con nosotros mismos.
Desde su experiencia, comparten el registro de pensamientos, las afirmaciones y un ejercicio para mirar una situación desde la perspectiva de una mejor amiga. También presentan su experiencia con el programa «Pensamientos Positivos» de Healy. A lo largo del encuentro, Correal insiste en algo que considera central: trabajar estos patrones requiere repetición, disciplina y, sobre todo, compasión.
La vocecita interior y el botón de rescate
Lopera describe esa voz como una narrativa negativa que conviene reconocer para poder rectificar. Retoma una imagen de episodios anteriores: encender el «botón de rescate» o de alerta cuando advertimos lo que nos estamos diciendo.
Correal reconoce el tema en su propia historia. Con cercanía y humor, le dice a su madre que ha tenido una hija con esa vocecita «bastante alta» y que, a lo largo de la vida, le ha enseñado a bajarle el volumen.
Pero identificar una frase negativa no resuelve toda la pregunta. ¿Cómo saber si se trata de una preocupación del momento o de un patrón que se repite y nos deja atrapados en un «loop»?
Para Lopera, cuando un pensamiento negativo vuelve una y otra vez, termina creando una historia sobre cómo nos hablamos. Esa historia puede llevarnos a actuar de manera automática y a sostener la misma forma de mirar las situaciones.
Cuándo una preocupación se vuelve un patrón
Correal propone distinguir la preocupación cotidiana de la repetición que limita. Utiliza un ejemplo sencillo: pensar que va a llover y llevar un paraguas puede responder a una situación concreta. No toda anticipación de una dificultad significa estar dentro de un patrón negativo.
Desde lo que ha observado, menciona tres características para reconocer esos patrones. La primera es que se repiten automáticamente. La segunda, que generan emociones desagradables a las que, según comenta, a veces terminamos apegándonos. La tercera, que nos mantienen estancados y dificultan superarnos o «subir de nivel».
El primer paso, para ella, es «darnos cuenta». Preguntarse si lo que pensamos hoy es lo mismo que pensábamos ayer, hace una semana, hace tres meses o incluso hace años permite empezar a reconocer esa repetición.
Lopera relaciona la narrativa de «no puedo», «no tienes» o «no lo voy a lograr» con una dirección que se refuerza cada vez que volvemos a ella. Desde su mirada, ese diálogo puede mantenernos dentro del mismo loop y limitar la forma en que actuamos.
El cuerpo como un barómetro de lo que sentimos
Correal comparte una señal que reconoce en sí misma: cuando aparecen ciertos pensamientos repetitivos, siente incomodidad en el estómago y pierde las ganas de comer. Describe al cuerpo como una especie de «barómetro» que le permite advertir que algo está pasando.
En su experiencia, esa sensación le ayuda a detenerse y preguntarse: ¿qué estoy pensando en este momento? Si no ha logrado distinguir el pensamiento que hace ruido, propone observar primero lo que está sintiendo.
Durante el intercambio también menciona el dolor de cabeza y otras molestias como parte de su interpretación sobre el vínculo entre pensamiento, emoción y cuerpo. Su relato sitúa la observación de esas sensaciones como una forma de tomar conciencia de su propio diálogo interno.
Lopera lleva entonces la conversación a una herramienta concreta para registrar lo que aparece: una libreta.
Una libretica para reconocer lo que se repite
«Llevar una libretica es muy importante», propone Lopera. La idea es anotar los pensamientos negativos que durante el día están «martillando esa mente» y revisarlos para intentar darles un encuadre diferente.
Recuerda una práctica que les recomendaron: escribir en rojo los pensamientos negativos que aparecen a lo largo del día y, al terminar la jornada, observar cómo podrían transformarse hacia algo positivo.
Para ella, este registro permite reconocer la narrativa y trabajar en su resignificación. Lo relaciona con lo que llama «cambiar la polaridad», una expresión que utiliza desde la programación neurolingüística para hablar de cambiar el sentido desde el que se mira una situación.
En su explicación, al cambiar lo que se piensa puede cambiar el sentimiento y, con él, la acción. A esa relación entre pensamiento, emoción y comportamiento la vincula con la coherencia.
Correal hace una precisión durante el intercambio: están trabajando sobre los patrones que limitan. Los positivos, comenta, pueden seguir ahí, porque ya acompañan de una manera favorable.
La duda cuando aparece una nueva meta
La conversación avanza hacia una pregunta frecuente: ¿qué hacer para no sabotearnos con dudas o miedo cada vez que intentamos alcanzar una meta?
Lopera relaciona la duda con la falta de confianza y con perder claridad en el enfoque y la intención. Para ella, saber hacia dónde se quiere ir ayuda a dar el siguiente paso.
Correal introduce un matiz: una persona puede tener una intención clara y, aun así, cargar con un patrón como «no ser suficiente». ¿Basta con estar enfocada si ese pensamiento sigue presente?
Lopera responde que el trabajo implica cambiarlo por un patrón positivo con el que se haya conectado desde la experiencia y el sentimiento. También insiste en que el objetivo sea «claro, medible, observable».
Para explicarlo utiliza la imagen del lente de una cámara: el enfoque determina la claridad de lo que se ve. Su frase durante el episodio es «cambia el enfoque, cambia el resultado». Con ella expresa la importancia que atribuye a mirar la meta desde una perspectiva distinta de la duda, el miedo o la frustración.
Cuando Correal pregunta cómo aplicar esa idea al pensamiento «¿será que lo puedo lograr?», Lopera propone conectar con la sensación de haberlo recibido: «Ya lo tienes, ya lo tienes». Desde su fe, lo relaciona con dar por recibido lo que se está esperando.
Las afirmaciones y el poder de la palabra
Lopera vuelve a las afirmaciones como una forma de sostener la confianza. Menciona «todo lo puedo en Cristo que es mi fuerza» y la posibilidad de apoyarse en la divinidad para acompañar el propósito.
Reconoce que también puede tener dudas o vacilaciones frente a una situación. Su distinción está en no dejar que esas inquietudes se conviertan en una narrativa permanente. Lo expresa como «sembrar semillas de luz» mediante las afirmaciones.
Durante la conversación alude a autores como Gregg Braden y Joe Dispenza, a quienes relaciona con el poder de la palabra. También menciona El efecto Isaías al explicar la capacidad de creación que, desde su perspectiva, tienen las palabras.
Junto con las afirmaciones, comparte una acción sencilla: salir cinco minutos a un parque, caminar y soltar lo que se está sintiendo. Lo presenta como una manera de tomar distancia, cambiar la perspectiva y volver a mirar la situación.
Correal recoge la diferencia que venían explorando: una cosa es sentirse dentro de una repetición que cuesta cambiar y otra tener preocupaciones sobre cómo saldrá algo. Para ambas situaciones, considera valioso observar la palabra con la que nos acompañamos.
Qué te diría tu mejor amiga
Correal propone revisar el tono del diálogo interno. A veces, dice, está muy instalado en «el juez», en «el juzgador». Una pregunta puede ayudar a reconocer esa dureza: «¿Eso que yo me estoy diciendo me lo diría mi mejor amiga?».
Desde esa reflexión presenta un ejercicio para cambiar de observador, como lo llama desde el coaching. Consiste en utilizar dos sillas e imaginar una conversación con esa amiga, sin que ella necesite estar presente.
Lopera explica una parte de la práctica: imaginar a la mejor amiga sentada enfrente y preguntarse qué comentaría o qué consejo daría sobre la situación que se está viviendo. Después invita a dejar un espacio y escuchar esa voz interior.
Correal añade el cambio de lugar: sentarse en la silla de la amiga y actuar como si se fuera ella. «Prácticamente ser como un actor», comenta. La propuesta es hablarse desde esa otra perspectiva y encontrar palabras diferentes a las del juez crítico.
En su explicación, la figura de la amiga representa una voz que acompaña sin buscar herir. El ejercicio intenta acercar ese tono al diálogo que tenemos con nosotros mismos, especialmente cuando nos sentimos bloqueados.
Lopera resume el propósito con una expresión que ambas utilizan: «Salirse de la caja». Mirar desde otro lugar puede ayudar, según su experiencia, a cambiar la percepción de la situación y a salir de ese loop.
El momento Healy y Pensamientos Positivos
En el segmento dedicado a Healy, Correal presenta el dispositivo desde la idea de armonizar el campo bioenergético y habla del programa «Pensamientos Positivos», que sitúa en el módulo de enfoque.
Lopera lo relaciona con cambiar la percepción y apoyar la búsqueda de resultados. Correal explica que lo asocia con situaciones de mucho trabajo y estrés, en las que aparecen preguntas como «¿y si esto no sale bien?» o «¿y si al evento le llueve?».
Desde su interpretación, el programa ayuda a esperar lo mejor posible de una situación. Ambas lo describen con entusiasmo como «oro en polvo», y Lopera cuenta que, después de utilizarlo, se siente muy bien y más conectada con la intención que se ha trazado.
Correal pone como ejemplo la presentación de resultados de un trimestre. Propone acompañar el uso del programa con un pensamiento enfocado en que la presentación saldrá bien y con una imagen mental favorable del momento. En ese contexto utiliza la expresión «la sacas del estadio».
Lopera menciona también a personas que trabajan en derecho y deben enfrentar audiencias, y habla de resultados que considera positivos. Estas descripciones recogen los usos, las experiencias y las explicaciones que Las Lías comparten sobre el dispositivo durante el episodio.
Un trabajo reiterativo y compasivo
Al retomar el tema central, Correal recuerda que un patrón puede venir de muchos años atrás. Por eso considera que no es un asunto para agotar en una sola conversación: transformarlo requiere un ejercicio «reiterativo, disciplinado y sobre todo compasivo».
Lopera añade que algunos patrones pueden estar relacionados con lo recibido en la familia. Los describe como formas de pensar que limitan y que, desde su visión, venimos a trabajar para liberar y avanzar en ese «viaje que llaman vida».
Correal vuelve al ejercicio de escribir y describir los pensamientos. Propone observar el registro durante un periodo más largo, de seis meses o un año, para reconocer qué aparece con mayor frecuencia y dónde están esas repeticiones.
También reconoce que todos tienen algo que trabajar. Desde su fe, Lopera menciona a Jesús como un maestro al que seguir en ese recorrido de transformación.
La conversación cierra retomando dos tareas que se acompañan: hacernos conscientes de lo que pensamos y ser compasivos con nosotros mismos. El ejercicio de las sillas representa esa posibilidad de cambiar de observador y usar la palabra para hablarse con mayor confianza.
Seguir explorando el diálogo interno
Las Lías invitan a quienes quieran profundizar a visitar su página web y sus redes sociales. Durante el episodio anuncian una guía gratuita de técnicas conscientes para manejar pensamientos negativos, pensada como un recurso para ampliar lo que no alcanzan a desarrollar en la conversación. También ofrecen sus canales de contacto para quienes deseen conocer más sobre Healy.
Después de compartir sus herramientas para reconocer los patrones que limitan, se despiden con la frase habitual: «Gracias por vibrar con nosotras». Sigue vibrando bonito.